
¿Quién fue Evel Knievel?
Sin lugar a dudas, Evel Knievel fue el primer gran “stuntman” de la historia. Nacido en 1937 en Montana (Estados Unidos), se hizo muy famoso por sus grandes hazañas sobre una moto en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX. A pesar de haber transcurrido cerca de 20 años desde su muerte, Evel Knievel todavía es un tipo muy recordado. Está claro que fue un adelantado a su tiempo, “una estrella” que en 1975 fue capaz de llenar el estadio de Wembley con 90.000 espectadores que acudieron para ver una de sus gestas más increíbles. Aunque solo iba a dar un salto, todos los que acudieron ese día al recinto londinense tenían claro que verle “volar” iba a merecer la pena. En aquella cita Robert Craig Knievel logró saltar por encima de 26 autobuses colocados de manera transversal al sentido de su gran “vuelo”·.

Eso sí, en la recepción, su moto rebotó y le descabalgó, fracturándose la pelvis en la caída. Pero las lesiones no parecían asustarle lo más mínimo, pues cinco meses más tarde realizó un salto similar en Ohio (Estados Unidos), pero esta vez lo completó sin mayores problemas. Además, recorrió casi 50 metros por el aire, quedando así registrado como su salto más largo. A lo largo de su carrera profesional, que abarcó desde 1965 hasta 1980, realizó cerca de 300 grandes saltos en espectáculos, de los cuales 19 terminaron en caídas graves con lesiones de importancia.

Un gran stuntman y también buen deportista
Evel fue criado por sus abuelos y durante su juventud cometió una serie de delitos menores que le ayudaron a entender que ese no era el camino a seguir. También es cierto que era un tipo muy simpático que caía bien incluso a la policía, lo que ayudó a que superase con éxito algunas situaciones comprometidas.
De muy joven practicaba salto de esquí, hockey sobre hielo e incluso participaba en rodeos, pero donde destacaba realmente era sobre una bicicleta, con la que era capaz de realizar piruetas inverosímiles, dejando claro que había nacido para el mundo de las acrobacias sobre dos ruedas. A los trece años consiguió que sus abuelos le regalasen su primera moto y, desde ese momento, no paró de idear y de llevar a cabo hazañas impresionantes.

Un “salto” de 500 m, el reto más atrevido de Evel Knievel
Muchas de ellas fueron instigadas por algunos de sus mejores amigos. Uno de ellos, un día le retó en un bar: “¿a que no tienes… de saltar el cañón del Snake River en Idaho?” Esa pregunta fue suficiente para que Evel aceptase el desafío y se pusiese manos a la obra. Al no conseguir los permisos legales necesarios, compró unos terrenos para poder llevarlo a cabo. Entonces fabricó una especie de moto/cohete que bautizó como Skycycle, con la que primero realizó dos intentos fallidos sin piloto. A pesar de ello, consideró que en el tercer intento debía pilotarla él. Además de las miles de personas que estuvieron allí para verlo en vivo, el reto fue emitido por muchos canales de televisión de la época. Knievel no logró cubrir los más de 500 metros que unían el punto de partida con el de llegada. Un paracaídas que llevaba la Skycycle se abrió antes de tiempo y le frenó en sus aspiraciones, cayendo a mitad del recorrido sin consecuencias para su físico. Sin embargo, aquel reto le sirvió al simpático estadounidense para extender su fama a prácticamente todo el mundo, y contribuyó para que sus actuaciones se ampliaran a Europa y Australia.

Además, Knievel siempre aprovechaba sus citas para dar consejos a los jóvenes, para que se alejasen del mundo de las drogas y la delincuencia, y para que viviesen de forma sana y con ganas de superar retos. Su “magia” y fama le sirvieron para convertirse en uno de los habituales en los platós de los programas de televisión con mayor difusión de aquellos años.
El final de su carrera y últimos años
Knievel se retiró en 1977 tras pretender saltar una gran piscina llena de tiburones. Consiguió realizar el salto, pero al caer se desvió hacia la derecha, lesionando a un espectador y a un camarógrafo. Además, se fracturó los dos brazos y se golpeó seriamente en la cabeza, lo que le ayudó a decidir que era un buen momento para retirarse. Entonces tenía 40 años.

Durante su jubilación se dedicó a la pintura y a trabajar para la Fundación “Make a Wish” (Pide un deseo) dedicada a atender a niños con enfermedades terminales. Además, en 1999 se tuvo que someter a un trasplante de hígado debido a una hepatitis que probablemente había contraído en una de las múltiples transfusiones de sangre que tuvo que recibir a lo largo de su dilatada carrera. También padecía diabetes y fibrosis pulmonar, pero aun así continuó dando espectáculos menores con su hijo Robbie, quien siguió sus pasos e, inspirándose en las gestas de su padre, realizó largos saltos en moto sobre todo tipo de obstáculos y en los lugares más insospechados.

Evel Knievel: Un tipo muy popular y admirado
La figura de Evel Knievel fue realmente popular en la década de los 70. Tal fue su fama, que se hicieron dos películas sobre su vida (“Evel Knievel” en 1971 y “Viva Knievel”, en 1977) y sirvió de inspiración para muchos diseñadores de juguetes. Incluso el boxeador Muhammad Ali (Cassius Clay) le citó en el momento previo a su mítico combate contra George Foreman en 1974. También es nombrado en varias canciones de distintos grupos musicales de su época e incluso fue portada de un número de la afamada revista Sports Ilustrated.

Está claro que lo que hizo Robert Craig Knievel es muy difícil de repetir. Y más si tenemos en cuenta que la mayoría de sus saltos los realizó a los mandos de una pesada Harley-Davidson XR750 de “flat track”, una moto muy poco indicada para el tipo de uso que le daba él. Mucho mérito lo de este norteamericano, un tipo que ostenta un record Guinness, el de “más huesos rotos durante la vida”, contabilizando oficialmente un total de 433 fracturas óseas. Por todo esto, Evel Knievel es recordado como “Stuntmen King”.

Incluso, después de su muerte, el capitán Lance Murdock de la serie Los Simpson está inspirado en él, y tambien Duke Caboon, otro personaje de ficción que aparece en la película Toy Story 4 de 2019. Por esto último, la empresa K&K Promotions, que gestiona el legado de Evel Knievel, demandó a Disney-Pixar por apropiación indebida de la imagen del acróbata. Sin embargo, el juez que llevó el caso desestimó la demanda, considerando que Caboon no era una copia literal, sino transformada.


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