La sonda lambda es uno de esos elementos de los que oímos hablar con mucha frecuencia, sobre todo desde que el control de las emisiones contaminantes de los motores se ha convertido en una tarea fundamental. Hoy vamos a explicarte todo lo que necesitas saber sobre la sonda lambda: cómo funciona, los diferentes tipos que existen, dónde se encuentra situada, que tiempo de mantenimiento requiere para su óptimo funcionamiento, y también cómo reconocer una posible avería. Porque del buen funcionamiento de la sonda lamba dependerá en gran medida la salud del motor de tu automóvil.

¿Qué es la sonda lambda?
La sonda lambda o sensor de oxígeno, es un sensor esencial situado en el sistema de escape de cualquier vehículo. La sonda se encarga de medir la cantidad de oxígeno presente en los gases de escape, garantizando que el motor trabaje de manera eficiente y conforme a la normativa medioambiental.
Las exigencias medioambientales son cada vez más estrictas, por lo que la labor de este elemento se antoja como fundamental en el funcionamiento de un motor. Si la sonda no trabaja correctamente o se encuentra dañada, las emisiones de nuestro vehículo se alterarán y nos pondrá en una situación de ilegalidad frente a la normativa medioambiental, algo que se podrá comprobar en las mediciones de la ITV. Por eso es importantísimo que la sonda funcione de manera correcta en todo momento.
¿Para qué sirve la sonda lambda?
Como decimos, la sonda es un sensor de oxígeno. Su labor es regular la mezcla aire-combustible en el motor, proporcionando datos en tiempo real a la centralita del vehículo para que este ajuste la inyección de combustible de manera que se mantenga la proporción ideal y se cumpla el nivel exigido de emisiones.
Así, se consigue que el motor funcione de manera eficiencia y que las emisiones de gases contaminantes se mantengan dentro de los límites legales.

Tipos de sonda lambda
En la actualidad hay dos tipos de sondas lambda principalmente[a(1] : sonda binaria, y sonda lineal.
La sonda lambda binaria, también conocida como de banda estrecha, indica si la mezcla es rica o pobre, aunque no ofrece un valor exacto. Se encuentra fundamentalmente en vehículos antiguos, los primeros que tuvieron que incorporar este elemento, y además es la que resulta más económica para los fabricantes de automóviles.
La sonda lambda lineal, o de banda ancha, proporciona una medición precisa y continua de la proporción aire-combustible. Todos los vehículos de fabricación más reciente la emplean, porque además permite un control muy exacto de las emisiones y el rendimiento.
La sonda no es un único elemento. En ocasiones, algunos vehículos pueden llegar a disponer de varias sondas, especialmente aquellos que tienen que cumplir normativas de emisiones más estrictas.
¿Dónde se ubica el sensor de oxígeno?
Su ubicación puede variar en función del tipo de motor del que se trate, que sea de gasolina o diésel. En los motores de gasolina suele situarse antes o después del catalizador en la línea de escape, mientras que en los diésel se encuentra tanto antes como después delfiltro de partículas.
Los coches más modernos incorporan hasta cuatro sondas lambda, que por lo general se distribuyen generalmente así: dos antes del catalizador o filtro de partículas -una por cada bancada de cilindros si el motor es en V-, y dos después, para monitorizar el rendimiento de los sistemas de tratamiento de gases de escape.
Su funcionamiento es muy preciso. La sonda mide la concentración de oxígeno en los gases de escape mediante un elemento cerámico que genera una señal eléctrica proporcional a la diferencia de oxígeno entre los gases y el aire exterior. Si detecta una mezcla rica -es decir, que contiene poco oxígeno y por tanto es rica en combustible-, la señal aumenta. Por el contrario, si la mezcla es pobre (contiene mucho oxígeno), la señal disminuye.
Y aquí entra en juego la electrónica del automóvil. La unidad de control del motor interpreta esta señal y ajusta la inyección de combustible en tiempo real, manteniendo la proporción aire-combustible ideal, asegurando así una combustión eficiente y una reducción óptima de emisiones contaminantes.
Fallos en la sonda lambda y síntomas de avería
Cuando la sonda lambda falla, presenta varios síntomas. Lo normal es que se perciba un aumento del consumo de combustible, que el ralentí resulte inestable o el motor tenga dificultades para arrancar, o que sufra una pérdida de potencia y haya una respuesta irregular del motor.
Hay otros síntomas evidentes de fallo: incremento de las emisiones contaminantes, un sonido áspero o anómalo del motor, así como sacudidas o tirones durante la aceleración.
El encendido del testigo de avería del motor en el cuadro de instrumentos es un aviso claro del sistema de motor, que nos pone en alerta.
Los motivos de los fallos de la sonda lambda pueden ser muy variados: desde la simple acumulación de hollín y residuos, a un problema derivado de un golpe o un desajuste de la sonda, que provoque vibraciones. No se puede descartar la posible contaminación de la sonda si le llega aceite o refrigerante a través del escape, lo que implicaría además la existencia de otro problema en nuestro motor.
La sonda también está sometida a desgaste, ya sea de algunos elementos, como el cableado eléctrico, o del propio envejecimiento natural del componente.
Cuando la sonda lambda falla el motor recibe datos erróneos sobre la mezcla aire-combustible y, como no es posible un ajuste preciso de la inyección de combustible, la combustión resulta ineficiente. Y como consecuencia de ello se produce una emisión de gases en cantidades fuera de norma, causando daños al catalizador y, además, provocando que no se pueda superar la ITV por exceso de contaminación.

Mantenimiento y limpieza de la sonda lambda
Conviene realizar un mantenimiento periódico de la sonda, a través de diferentes revisiones, pero eso es algo que debe realizarse en un taller especializado con una máquina de diagnóstico. Se conecta el escáner de diagnóstico en el puerto determinado para comprobar los códigos de error que se generan, habitualmente relacionados con una mezcla pobre, que en diversos casos se pueden deber a fugas de aire, problemas en el caudalímetro o una sonda lambda defectuosa.
También, empleando un multímetro se mide la tensión de salida. Una sonda en buen estado alterna su voltaje entre 0,1 y 0,9 V en funcionamiento. Cuando aparecen valores fijos o fuera de rango, esto indica un fallo.
No está de más echarle un vistazo, inspeccionando el estado de los cables y el conector, en busca de signos de corrosión, suciedad o daños físicos.
Ante cualquier fallo hay que sustituir la sonda por una nueva y verificar inmediatamente que el sistema no registre errores tras la instalación.
Hay quien recomienda realizar una limpieza periódica de la sonda, pero los fabricantes y los especialistas en automoción advierten que no es una solución, porque no sólo no garantiza un funcionamiento óptimo de manera prolongada, sino que es muy fácil dañar el elemento si se emplean productos demasiado agresivos.
Sin embargo, los fabricantes y expertos en automoción advierten que limpiar la sonda lambda no soluciona el problema de fondo, no garantiza un funcionamiento óptimo a largo plazo, y puede dañar la pieza. De hecho, una sonda que se ha obstruido por hollín o residuos, no recupera su máxima eficiencia a pesar de una limpieza, por lo que los especialistas recomiendan su sustitución.
Como norma general, se recomienda cambiar la sonda lambda cuando se detectan fallos persistentes, si el testigo del motor permanece encendido, o una vez superados los 100.000 km de vida, aunque el kilometraje preciso de sustitución depende de cada fabricante.
Y recuerda que una sonda lambda defectuosa puede provocar que tu vehículo no cumpla con los límites de emisiones establecidos, y no supere la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

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