Una niñez complicada contribuyó a que Evel Knievel fuese una persona realmente dura y atrevida. Prueba de ello es que a lo largo de su vida llegó a padecer hasta 433 fracturas óseas. Murió a los 69 años, dejando escrita una historia irrepetible. Muchas de sus proezas, a pesar de ser ciertas, son difíciles de creer.