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Ruta de la plata en moto: así es la ruta 66 ibérica

11 minutos

¿Qué es la Ruta de la Plata? Seguro que no adivinas a qué se debe su nombre. Descubre cómo hacer en moto esta emblemática ruta, cuántos días son necesarios para recorrerla y sus principales puntos de interés.

Ruta en moto por Vía de la Plata
Ruta de la plata en moto: así es la ruta 66 ibérica
Ruta en moto por Vía de la Plata

La Vía de la Plata recorre la Autovía A-66, cubre el trayecto entre las ciudades de Sevilla y Gijón en ambos sentidos. Su origen proviene de una ruta histórica que fue construida por los romanos entre Mérida (Badajoz) y Astorga (León) hace cerca de 3.000 años. Tal y como pasa con la Route 66 americana, es un itinerario que atraviesa todo el país, y como con su homóloga estadounidense, está señalizada con el número 66. ¿Casualidad?

Ruta de la Plata: 4 CCAA, 7 provincias y 800 km de felicidad

Lo cierto es que hoy en día el trazado de esta ruta ha cambiado con respecto al del imperio Romano y es más largo, pero conserva el nombre y su entorno está plagado de lugares de gran atractivo turístico. Es un recorrido que podemos realizar en moto de más de 800 km que cruza de sur a norte –o viceversa– gran parte del oeste de España, y discurre por cuatro comunidades autónomas y siete provincias. El entorno de la ruta cuenta con importantes vestigios arqueológicos, fruto del paso de diferentes culturas a lo largo de los siglos, y posee un importante patrimonio cultural y artístico. Del mismo modo, es un recorrido por la gastronomía española y por la gran variedad de paisajes que podemos encontrar en la península ibérica.

Autovía Ruta de la Plata

Origen de la Ruta de la Plata

Las primeras noticias acerca de esta ruta datan del siglo VII antes de Cristo. En aquellos tiempos, se trataba de una calzada romana que unía las ciudades de Mérida (Emerita Augusta) con Astorga (Asturica Augusta). Desde estas localidades, partían otras vías que las comunicaban más al sur con Sevilla y más al norte con Gijón. Su recorrido fue trazado por los romanos con fines militares y comerciales. Por ella circularon tropas, comerciantes, pastores, viajeros y muchas mercancías, lo que favoreció la difusión de la cultura romana por la península ibérica, que en aquellos tiempos pertenecía en gran parte al Imperio Romano.

Estructura romana en la Vía de la Plata

La entonces denominada Vía de la Plata se siguió utilizando durante mucho tiempo con los mismos fines y fue realmente importante en la Edad Media, entre los siglos V y XV, cuando musulmanes y cristianos estuvieron asentados en nuestra Península, compartiendo territorios y culturas. Inicialmente las calzadas romanas se construían excavando el terreno, rellenándolo posteriormente con mezclas de tierra y piedras que creaban una base sólida. Ésta se cubría luego con una última capa formada por losas grandes que era muy duradera y que en muchos lugares ha perdurado hasta nuestros días. Para realizar estos caminos en lugares de difícil relieve se tuvieron que levantar muros de contención, denominados calzos, y de ahí derivó el término calzada.

Calzada romana en la Vía de la Plata

También se construyeron muchos puentes para salvar el paso de arroyos y ríos, la mayoría con uno o varios arcos muy característicos, algunos de los cuales todavía son utilizados en la actualidad.

Puente Anas, sobre el río Guadiana

¿Por qué se llama Ruta de la Plata?

La Ruta de la Plata no debe su nombre al metal precioso que incluye su denominación, pues en latín se dice “argenti”. Su nombre es debido a una deformación fonética de la palabra árabe “balat”, cuyo significado es “camino empedrado”.

Camino empedrado durante el transcurso de la Ruta de la Plata

¿Por dónde pasa la Ruta de la Plata?

De sur a norte, la actual Ruta de la Plata discurre por las Comunidades de Andalucía, Extremadura, Castilla y León, y Asturias. Además pasa junto a capitales de provincias con una gran riqueza cultural y artística, y multitud de pueblos de indudable interés turístico, en muchos de los cuales aún se conservan vestigios de la calzada romana original. El itinerario de esta ruta en moto permite conocer la rica historia de esta parte de España, y al mismo tiempo disfrutar con su amplia diversidad cultural y gastronómica.

Puente Ingeniero Fernández Casado, en la provincia de León

Como la mayoría de los itinerarios que acaban en un punto y terminan en otro, la Vía de la Plata se puede hacer en ambos sentidos. En esta ocasión vamos a empezar el recorrido desde Andalucía, haciendo noche en Sevilla, para luego emprender rumbo hacia el norte y, después de tres días, terminar en el Principado de Asturias.

De sur a norte, las localidades más destacadas por las que transcurre son Sevilla, Zafra, Almendralejo, Mérida, Cáceres, Plasencia, Béjar, Salamanca, Zamora, Benavente, León, Mieres, Oviedo y Gijón. En la actualidad está en servicio todo su recorrido, siendo de peaje el tramo que une la capital de León con la localidad asturiana de Campomanes, también conocido como autopista del Huerna. Esta es una revirada autopista “de montaña” que cuenta con un espectacular puente sobre el pantano de Barrios de Luna y varios túneles, siendo el del Negrón el más largo.

Al recorrerlo es habitual que la meteorología cambie por completo en sus poco más de 4 km, entrando con sol por el lado leonés, y saliendo con lluvia y niebla por el asturiano. Está claro que España es un país de contrastes y los distintos paisajes que podemos admirar desde que empezamos en Sevilla hasta que terminamos en Gijón, así lo confirman.

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Etapas de la Ruta de la Plata: Sevilla – Gijón

Antes de comenzar la Ruta de la Plata podemos hacer noche en el barrio sevillano de Triana, en alguno de los distintos alojamientos que se ubican junto al río Guadalquivir. Antes de irnos a dormir, es recomendable que demos un paseo caminando por la calle Betis, repleta de bares, restaurantes y tablaos flamencos. También podemos admirar las tiendas en las que venden la típica cerámica de Triana, aunque si vamos en moto, será mejor pensar bien cómo llevar tu equipaje en moto, porque este tipo de artesanía es delicada.

Si tenemos tiempo, también es aconsejable hacer un recorrido a pie por la Torre del Oro, la Plaza de España, la Giralda y el Real Alcázar, que no distan demasiado del barrio de Triana. Y hablando de comidas típicas, no podemos dejar de probar el “pescaito” frito o las croquetas de sabores variados en alguna de las muchas terrazas de la zona.

El río Guadalquivir a su paso por Triana, Sevilla
Foto: https://www.espanaguide.com/es/sevilla/plaza-de-espana/

Etapa 1: Salimos de Sevilla

Tras despertarnos, comenzamos la Ruta de la Plata con rumbo a la ciudad de Cáceres, situada a 262 km, para pasar allí la segunda noche. Su Parador Nacional, construido sobre el antiguo Palacio de Torreogaz, es un sitio que merece la pena para alojarse. Dispone de habitaciones dobles que cuestan poco más de 100 € incluyendo desayuno. Antes de llegar a Cáceres, podemos hacer paradas en las localidades de Zafra, Almedralejo o Mérida, e incluso en Guadalupe, algo más apartada de la ruta. De este modo no pasaremos por alto los patios y las coloridas fachadas de Zafra, la ciudad romana de Mérida y su teatro, o el casco histórico de Cáceres. También es “obligatorio” disfrutar de un buen plato de jamón ibérico, sin olvidarnos del cordero asado o las famosas migas extremeñas con huevo frito.

Ciudad Romana de Mérida

Etapa 2:  Extremadura (Cáceres – Zamora: 270 km)

El plan del segundo día es recorrer cerca de 270 km para dormir en Zamora, si bien antes podremos haber realizado varias paradas para disfrutar admirando una ciudad señorial como Plasencia, el Museo de la Moto y el Coche Clásico de Hervás, la sierra de Béjar y la monumental Plaza Mayor de Salamanca, que con 6.400 m² de extensión es la quinta Plaza Mayor más grande de España. Para alimentarnos debidamente, y ya que estamos en la comunidad de Castilla y León, conviene que probemos un buen cocido maragato con garbanzos de Pico Pardal, costilla de cerdo adobada, morcilla curada, chorizo de León, etc. En este caso no hay que olvidar que este cocido se come al revés que el madrileño y se deja la sopa para el final.

Plaza Mayor de Salamanca

Etapa 3: Zamora – Gijón (270 km)

La tercera y última jornada la vamos a emplear para recorrer otros 270 km que nos van a llevar desde la capital zamorana hasta Gijón. La primera parte del recorrido posee una orografía suave y en verano discurre por largas rectas entre campos de cereales y girasoles. Así, y tras cerca de 140 km, llegamos a Astorga (León) que, como has podido leer, en tiempos de los romanos fue llamada Astúrica Augusta y era uno de los extremos de la Vía de la Plata original. La ciudad se encuentra entre el Páramo Leonés y los Montes de León, y es uno de los núcleos más importantes de la Maragatería. En este punto podemos tomar un café, además de visitar el Palacio Episcopal proyectado por el arquitecto Antonio Gaudí y que actualmente alberga el Museo de los Caminos dedicado al Camino de Santiago.

Palacio Episcopal de Astorga, León

Continuamos a la capital de León donde podemos avituallarnos en su Casco Antiguo, también llamado Barrio Húmedo por la cantidad de bares y restaurantes que se concentran allí (“Hay en León tabernas tantas, que su número me espanta”, reza una famosa coplilla). A pesar de no ser muy grande, se dice que para para recorrer todos los bares del Casco histórico de la ciudad y probar todas sus tapas, no basta con solo un mes. Así que con darnos un “paseo” por la Plaza de San Martín y visitar algunos de sus bares, tendremos suficiente antes de poner rumbo hacia Asturias, no sin antes haber visitado la impresionante catedral de Santa María de Regla de León, una de las más grandes de España.

Disfrutando de la conducción por la entretenida autopista del Huerna, llegaremos hasta Gijón, mientras admiramos los verdes y frondosos paisajes asturianos. En nuestro destino, podremos caminar junto al mar Cantábrico por el paseo marítimo de la playa de San Lorenzo, además de gozar de la buena cocina asturiana con platos como la fabada, la cazuela de “pixin” (rape) o el famoso cachopo. Y bueno, como ya habremos dado por terminada la Ruta de la Plata, podremos celebrarlo bebiendo un poco de sidra.

Catedral de Santa María de Regla de León

¿Cuánto se tarda en hacer la Ruta de la Plata en moto?

Tal y como hemos explicado, se suele realizar el itinerario completo en aproximadamente 3 días. Sin embargo, su recorrido da para muchas otras opciones y se pueden repartir las etapas en función de las paradas que queramos realizar para visitar los distintos puntos de interés que atraviesa. De hecho, en función de su hacemos la ruta en invierno o en verano, puede ser interesante alargar más una parte u otra del viaje, para “huir” de las altas temperaturas del verano en el interior de la península, o las inclemencias meteorológicas de los inviernos en el norte.

Consejos para hacer la Ruta de la Plata en moto

Antes de emprender un viaje de esta envergadura, es importante tener en consideración algunos consejos que te ayudarán a que salga tal y como esperas. Muchos son los que prefieren improvisar, y cierto margen de libertad seguro que te permite disfrutar de la experiencia, pero la preparación te ahorrará disgustos y decepciones, sea cual sea la ruta y el recorrido de la misma.

Desde planificar la ruta, teniendo en cuenta la hora de salida y final, paradas para descansar, posibles restaurantes, etc, a revisar la moto o llevar herramientas básicas, son el ABC de una ruta en moto bien preparada. También es importante llevar un equipaje adecuado, lo más ligero posible y bien colocado en tu moto, además del equipamiento adecuado para piloto y acompañante: por supuesto casco, chaqueta y guantes, pero no olvides que cuanto mejor equipados vayas, menos riesgo corres en caso de accidente.

Comentarios

  1. manu dice:

    Plantear esta ruta en moto por autovía me parece antinatural, con los puertos que hay entre León y Asturias, a cual más bonito. Las carreteras nacionales y comarcales por Extremadura, ( la zona de Fregenal) y las de la zona de Ponferrada y Sanabria.

    Esto está pensado para hacer en descapotable en primavera, como Thelma y Louise.

  2. Fermín dice:

    Una puntualización importante: las calzadas romanas nunca llevaban como última capa un enlosado tal como nos dice el autor. La última capa era de zahorras naturales muy finas para el tránsito de los carros que iban en ambos sentidos, que difícilmente podrían circular sobre losas de piedra. El enlosado en superficie se daba solamente en entornos urbanos para evitar polvo y barro. Hay infinidad de «vías romanas» que no lo son pero que nos las venden así por intereses turísticos, económicos y por simple desinformación.

  3. Jose Manuel Pesqueira dice:

    Solicito in formación saliendo de Galicia para acer la ruta de la plata Galicia

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