
Cuando te planteas ponerte en viaje rumbo a un destino turístico, a disfrutar de unos días de descanso, siempre surgen disyuntivas: ¿Mar o montaña? ¿La tranquilidad del campo o la vibrante vida urbanita? Siempre es difícil elegir. ¿Norte o sur? Y no resulta poner a todos de acuerdo. Pero si hablamos de Asturias, estas preguntas son innecesarias.
Asturias lo tiene todo, y si se quiere hacer un viaje en coche, sin prisa, sin urgencias, la proximidad de las distancias facilita la decisión de elegir un destino, porque en ningún caso un viaje por Asturias va a suponer horas de coche. Todo está al alcance y permite disfrutar de los más variados entornos.
Si dispones de unos pocos días para escapar de la rutina, te proponemos tres rutas en coche por Asturias, de diferente extensión, para que descubras uno de los paraísos naturales que tenemos en nuestro país. Y antes de empezar, una recomendación: si os planteáis viajar a Asturias en temporada alta, es recomendable reservar con antelación restaurantes y algunos servicios específicos que os detallaremos a continuación.
Ruta de 4 días por Asturias en coche
Una escapada corta de cuatro días (tres noches) te puede permitir descubrir un montón de maravillas de Asturias.
Uno de los lugares más conocidos son los lagos de Covadonga, y en este primer viaje os proponemos enlazar esa maravilla de la geografía con un recorrido por lugares fundamentales que termina en Oviedo, la capital asturiana.
Independientemente de vuestro lugar de procedencia, en el primer día os proponemos visitar los lagos de Covadonga, con una parada en la basílica, y la subida a los lagos, donde se disfrutar de un paisaje de ensueño. Por proximidad, lo ideal sería alojarse en la zona de Cangas de Onís y pasar allí la primera noche.
En la segunda jornada seguiremos disfrutando de las zonas montañosas del interior, con un recorrido por sus pequeñas carreteras que nos llevan de mirador en mirador.

Antes de ponernos en marcha merece la pena una parada en el puente romano de Cangas, antes de poner rumbo a la costa, dando un cambio de ambiente a nuestro viaje. Nuestro destino es Cudillero, disfrutando de su costa, sus miradores y la impresionante Punta L’Arenosu, y haremos noche en Avilés.
La tercera jornada la pasaremos entre Avilés y Gijón, aprovechando la playa y disfrutando de su espectacular costa y de las vistas de Cabo Peñas. Por la tarde se impone un paseo por Gijón y su hermosa playa de San Lorenzo, para terminar disfrutando de una agradable cena y un cómodo alojamiento por la zona.
Nuestra despedida de Asturias nos lleva hasta Oviedo, la mágica Vetusta que Clarín reflejó en La Regenta. La magia y el encanto de esta ciudad nos atraparán por cualquiera de sus rincones, culminando el viaje con una jornada urbana que se aleja de los paraísos naturales. Pero no por ello no menos llena de encanto. Cuatro días saben a poco, ¿verdad?
Volvemos a recordaros que si acudís en temporada alta, atención a las reservas en restaurantes, y también en el acceso a Covadonga, que por la saturación de visitantes está limitado y conviene reservar con antelación.
Ruta de 5 días por Asturias en coche
Puede que esa primera ruta de cuatro días se nos haga corta, así que si tienes oportunidad, añade un día más a tu viaje. Esta vez vamos a realizar un itinerario diferente, empezando donde dejamos el anterior, en Oviedo, que emplearemos como base de operaciones.
Desde allí saldremos en la primera jornada para realizar una visita al Parque Natural de Somiedo, un recorrido por pequeñas y retorcidas carreteras que nos invitarán a disfrutar de los sentidos, del placer de conducir y de las maravillosas vistas. Echemos el día en contacto con la naturaleza, realizando diferentes rutas de senderismo por el entorno del Valle del Lago. Un arranque un poco fuerte quizás, nada que no se solucione a la noche, reponiendo fuerzas en una sidrería de Oviedo.Puede que esa primera ruta de cuatro días se nos haga corta, así que si tienes oportunidad, añade un día más a tu viaje. Esta vez vamos a realizar un itinerario diferente, empezando donde dejamos el anterior, en Oviedo, que emplearemos como base de operaciones.
Desde allí saldremos en la primera jornada para realizar una visita al Parque Natural de Somiedo, un recorrido por pequeñas y retorcidas carreteras que nos invitarán a disfrutar de los sentidos, del placer de conducir y de las maravillosas vistas. Echemos el día en contacto con la naturaleza, realizando diferentes rutas de senderismo por el entorno del Valle del Lago. Un arranque un poco fuerte quizás, nada que no se solucione a la noche, reponiendo fuerzas en una sidrería de Oviedo.

De la ciudad regresaremos al mar, porque hay rincones que merecen la pena contemplar, como el bonito pueblo marinero de Tazones, en una ruta que nos lleva desde Oviedo atravesando Pola de Siero y Villaviciosa. Haremos noche en Gijón, y como camino de vuelta, desde Villaviciosa tenemos diferentes rutas. Si necesitamos regresar pronto, la autovía A-8 nos lleva cómodamente. Si tenemos ganas de conducir, la retorcida carretera N-632 nos lleva en paralelo, atravesando pueblos y paisajes pintorescos.
En nuestra tercera jornada necesitamos tranquilidad. Desde Gijón, Avilés está a un tiro de piedra. Podemos visitar allí el Centro Niemeyer y disfrutar del sol en la playa Salinas, y de una buena comida. Por la tarde, vuelta a Gijón, para echar el resto del día despreocupadamente, recorriendo sus rincones más pintorescos y el paseo, antes de cenar.
El cuarto día se impone un regreso a la montaña, pero antes vamos a hacer una nueva parada costera, ya que nuestro destino será Ribadesella. Llegando desde Gijón y Villaviciosa, será obligatorio subir al mirador del Fitu. Es una buena ocasión para pasar el día en la montaña y esperar a la caída de la tarde para ver la puesta de sol orientas hacia Lastres. Y luego, a hacer noche en Ribadesella.
En nuestra última jornada volveremos a Covadonga, a ver a la santina, siguiendo la ruta inversa del Descenso del Sella, de Ribadesella a Arriondas. En verano, esa zona es un hervidero de visitantes, así que resérvate ese trayecto para otra ocasión. Pero por fin en Cangas, subimos a la basílica, y si hemos reservado el acceso, ascendemos a los lagos para disfrutar del paisaje, de las calmas aguas de los lagos de Enol y Ercina. Un buen escenario para despedirnos de Asturias… por el momento.
Ruta de 7 días por Asturias en coche
Es evidente que las anteriores propuestas te han sabido a poco, así que has decidido reservar una semana completa para recorrer Asturias. Sólo podemos decirte que es una excelente decisión.

Para empezar, vayámonos al mar, a la costa, y elegiremos Llanes, en la costa oriental de Asturias, como base de operaciones. Aquí haremos noche, al menos, tres días. El primero aprovecharemos para disfrutar de las playas, y tenemos donde elegir: Boo, Torimbia, Borizo, San Antolín, y la no menos peculiar playa de Gulpiyuri, una maravilla geológica que abre una boca de arena tierra adentro por donde aflora el mar.
Al día siguiente podemos descubrir la magia de la costa oriental de Llanes, casi hasta su límite con Cantabria: Ballota, los bufones de Arenillas, Pendueles, Picones, Puente Caballo, Buelna. La N-634 recorre toda la costa y pone todos estos rincones a nuestro alcance, y si nos entran las prisas la A-8 es nuestra alternativa rápida.
El tercer día el cuerpo nos pide movernos, y desde Llanes se llega con facilidad a la Losa de Viango, una meseta montañosa repleta de recorridos donde hacer senderismo con comodidad. Es para echar el día cruzando de un rincón a otro. Regresaremos a Llanes para cenar y pasar nuestra última noche allí, echando una mirada al Cantábrico desde la atalaya de San Pedro, o desde el espigón de los Cubos de la Memoria.
Hoy toca montaña, y de la buena. Las caminatas por la Losa de Viango han sido un mero entrenamiento, porque nos vamos al corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa, un enclave único en torno al cual se arriman Asturias, Cantabria y Castilla-León. Vamos a pasar un par de jornadas en Arenas de Cabrales, para empaparnos del ambiente más montañero. Será obligatoria la visita a Bulnes, con su ascenso a través del funicular. Todo el entorno es sobrecogedor: la montaña lo rodea todo y es de una belleza indescriptible. Nos fundimos con la naturaleza de una forma inolvidable.
A lo largo de estos dos días encontramos muy variadas rutas, y se impone la calma. Los recorridos son angostos pero llenos de belleza, y las carreteras, retorcidas como tirabuzones, nos imponen un ritmo de marcha tranquilo.
Una de las rutas imprescindibles es la del río Cares, un desfiladero que bordea el macizo montañoso y que discurre de Asturias a León, y que se puede recorrer a pie, aunque tiene una larga distancia. Si viajas en compañía, por ejemplo en dos coches, es recomendable que uno parta de Poncebos, en Asturias, y el otro vaya hasta Caín, ya en León. Y en el encuentro a mitad de camino se haga un cambio de llaves, para así hacer sólo una vez el desfiladero. Si no tienes compañeros de viaje, ir Caín y regresar a Poncebos suponen unos 25 kilómetros de ruta a pie…
Llevamos cinco días muy activos, especialmente los últimos. Nos despedimos de Arenas de Cabrales bien provistos de queso y sidra como recuerdo, manjares que compartir con nuestros amigos. En nuestra sexta jornada de viaje buscamos algo de calma, y decidimos subir a Covadonga. Recordad, en temporada alta reservad con antelación el acceso a los lagos. Después de la intensidad de los días pasados en Picos de Europa, el plácido paseo entre los lagos de Enol y Ercina resulta reparador. Y para pasar la noche, la tranquilidad de Cangas de Onís es una garantía.

En nuestra última jornada en Asturias iremos a Oviedo. Nuestra vieja conocida, la N-634, nos lleva por una entretenida ruta por Infiesto y Nava. Es una serena despedida a siete días de intensa actividad, aunque Oviedo tiene mucho que ver. Es imprescindible que subamos al Naranco a contemplar la ciudad y visitar Santa María del Naranco, una joya de la arquitectura prerrománica que lleva en pie desde el siglo IX. Pasear por la ciudad, visitar la catedral y disfrutar de la sabrosa gastronomía astur será un punto final de lujo a una semana inolvidable.

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