MotoGP

¿Por qué lo llaman adrenalina cuando quieren decir MotoGP?

Es difícil igualar la emoción de ver una carrera de MotoGP. Si todavía no conoces lo que es aguantar la respiración mientras ves rodar a tus pilotos favoritos, déjanos darte algunas razones por las cuales, MotoGP es sinónimo de adrenalina.

Marc Márquez y Dani Pedrosa rodando juntos
¿Por qué lo llaman adrenalina cuando quieren decir MotoGP?

Equilibrio sobre la superficie de una moneda de dos euros

Menos puntos de apoyo en un vehículo suponen una menor estabilidad, y precisamente por eso, las carreras de motos tienen un reto adicional que las de coches no. Las ruedas de MotoGP tienen un contacto con el asfalto equivalente a la superficie de una moneda de dos euros, y cualquier bache o deslizamiento sobre esa superficie puede resultar crítico.

A cambio de esto las motos tienen menos peso, lo que les confiere una gran aceleración, pero el piloto juega un papel mucho más determinante en controlar la estabilidad del vehículo. No podemos desestimar la gran capacidad técnica que tienen los neumáticos y la puesta a punto de la moto para maximizar el rendimiento obtenido en una superficie tan pequeña.

Escaso peso, aceleración inmensa

Una MotoGP debe tener un peso mínimo de157 kilos, y los fabricantes hacen lo posible por intentar llegar a ese peso. Cuanto menos carga tenga que empujar el motor, más rápido puede alcanzar la mayor velocidad, y esto es clave en los circuitos. Las motos de competición tienen una aceleración increíble, alcanzando los 100Km/h en tan solo 2,6 segundos.

Esta capacidad es imprescindible para ganar, pues los circuitos exigen que los pilotos frenen fuerte en las curvas lentas y recuperar esa velocidad perdida en la salida de curva es clave.

Dani Pedrosa Misano 2016

Los errores se pagan caro

Aunque desde fuera el conjunto de moto y piloto se ve como una unión armoniosa, surcando el asfalto grácilmente, lo cierto es que es un delicado equilibrio. Cualquier error, por pequeño que sea, puede significar una perdida notable de tiempo de vuelta, o incluso peor, una caída.

La gestión de las ruedas, la temperatura de pista, tomar una trazada incorrecta o pisar un bache inesperado pueden suponer una diferencia sustancial en la carrera. Aunque estemos tratando con pilotos muy experimentados, con tantos factores que pueden causar un error, es inevitable que tarde o temprano veamos a alguien cometer uno.

La carrera puede cambiar drásticamente en cualquier momento

Algo que nos ha pasado mientras vemos una carrera de MotoGP es pensar que está todo decidido y de repente las cosas cambian drásticamente. Quizás empieza a llover y lo que era una carrera normal se vuelve una imprevisible carrera flag to flag.

A veces un piloto lleva mucha ventaja y parece inalcanzable, pero vuelta a vuelta su ritmo baja por que ha escogido un compuesto blando mientras que sus oponentes con compuestos duros recortan dramáticamente el tiempo de vuelta. Lo más emocionante de una carrera de MotoGP es precisamente eso, que todo puede cambiar de un momento a otro, y muchas veces lo cuenta es adelantarse a lo imprevisto con una estrategia magistral.

Dani Pedrosa rodando en asfalto mojado

Marc Márquez

Nadie encarna mejor la esencia de lo que es la emoción durante una carrera que Marc Márquez. El piloto de Cervera siempre se las arregla para dejarnos con la boca abierta, el corazón en un puño y una sensación de euforia e incredulidad. Hemos visto a Marc dominar la moto en situaciones en las que otros habría acabado en el suelo, y aún ahora repasamos esas imágenes preguntándonos, ¿dónde está el truco?

Desde sus famosas salvadas a adelantamiento increíbles, pasando por su  capacidad para sacar rendimiento a la Honda en los momentos más inesperados, Marc Márquez es sin duda sinónimo de Adrenalina y emoción.

Maarc Márquez sacando la lengua para celebrar la victoria

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