Aunque sea una máquina, el coche también tiene síntomas, y que emita humo blanco por el tubo de escape nos debe poner en alerta porque no es una situación que entre dentro de la normalidad. Si se produce, tenemos que anticiparnos para evitar una seria avería.

Si un día arrancas tu coche y notas que emite por el escape una nube de humo blanco, tienes que reaccionar de inmediato. El humo blanco es una señal de alerta, un síntoma de que existe un problema al que hay que poner solución de forma urgente. Hoy vamos a hablar de estas situaciones, de cuando las emisiones por el escape nos mandan esta señal. Pero, tranquilo, no siempre es indicio de que una posible avería. A veces, simplemente es un problema menor y fácilmente solucionable.
Lo importante es que hoy vamos a explicarte cómo diferenciar una cosa de la otra, y cómo actuar para, en cualquier caso, ponerle remedio.
¿Por qué sale humo blanco del coche?
Aunque en la introducción de este artículo hemos destacado que el humo blanco es una señal de alerta, porque puede ser la antesala de una seria avería, es necesario aclarar que en ocasiones la situación no es tan grave. Pero creemos que es conveniente no quitarle importancia al tema, no minimizar los riesgos, porque en caso de no prestarle la suficiente atención, el problema puede ser mayor.
La clave está en el invierno. Si tu coche “duerme” en la calle, al encender el motor, especialmente en los fríos y húmedos días de invierno puede ser frecuente que notes que el escape emite una nube de humo blanquecino, no muy espesa, que se disipa con relativa rapidez. En ese caso no te debes preocupar, porque ese humo blanco es fruto de la condensación.
En la combustión, además de gases, también se produce vapor de agua, que al entrar en contacto con el aire frío del tubo de escape provoca esa nube blanca e inofensiva que apenas dura unos segundos y se disipa rápidamente.
Sin embargo, si nos ponemos en marcha y esa nube blanca persiste, entonces sí que es una señal de que existe un problema grave al que hay que poner remedio.

¿Cuándo supone un problema?
Ese humo blanco persistente que lanzamos por el escape es un síntoma de un fallo que hay que solucionar cuanto antes, porque de lo contrario provocaremos una seria avería en nuestro vehículo.
El origen del problema puede ser de lo más diverso, y en este caso los sentidos nos ayudan a identificar la causa.
El humo blanco puede ser una señal de sobrecalentamiento, y esto quiere decir que hay un problema en el circuito de refrigeración. Los sensores de nuestro vehículo nos aportarán información sobre la temperatura de trabajo del motor, y si esta se eleva podemos empezar a sospechar que ese es el problema. Si además notas un olor dulce, similar al del anticongelante, puede que estemos ante una fuga de líquido refrigerante, con lo que el motor se está sobrecalentando. Hay que detenerse y pedir una grúa para llevar el coche al taller, porque seguir circulando así supone exponerse a una grave avería.
Otra causa de este humo puede ser una fuga en la junta de culata, que conecta el bloque motor con la culata, donde está el conjunto del sistema de distribución. La fuga provoca que el refrigerante se filtre en los cilindros y se queme con el carburante, produciendo humo blanco. En situaciones más graves, si la filtración de líquido es muy grande, si el motor está en marcha y dado que los líquidos son incompresibles, se puede llegar a doblar una biela, por efecto de la presión. El destrozo puede ser enorme.
Otra situación de humo blanco, muy escandalosa pero menos peligrosa que la anterior, es un fallo en el sistema de inyección. No es muy común, pero si un inyector de combustible tiene fugas, al derramarse sobre el motor caliente genera humo blanco. Este fallo se suele dar más en los motores diésel.

Qué debes hacer si sale humo blanco de tu coche
La clave para evitar una situación de gravedad es actuar con rapidez. Lo primero es detenerse y revisar el motor. Busca un espacio seguro y detente, deja que baje la temperatura del motor y échale un vistazo. Es importante insistir en que, antes de tocar nada, dejes que el motor se enfríe. Entonces, revisa el nivel del líquido refrigerante. Si compruebas que este ha descendido, rellénalo. Si sigues la marcha y el problema persiste, detente y llama a tu asistencia en carretera, porque puedes encontrarte ante una seria avería.
La prevención es la mejor medida para evitar estos problemas. No olvides nunca realizar un mantenimiento regular de tu coche, especialmente si lo sometes a un intenso kilometraje. Presta especial atención al control de niveles de líquidos, aceite y refrigerante, y rellena si has verificado que el nivel está bajo.
Revisa periódicamente el sistema de inyección de combustible, porque así estarás seguro de que está realizando una combustión eficiente que contribuirá a la reducción en la formación de residuos.
Otra forma activa de evitar sobrecalentamiento en tu motor es realizar una conducción eficiente, en la que evites aceleraciones bruscas y altos regímenes de giro en relaciones cortas, que sobrecargan el motor.

¿Qué diferencia al humo blanco de otros colores en el escape?
Como decíamos antes, los sentidos nos ayudan a percibir el problema. Podemos decir que es un sistema de análisis de la vieja escuela… Por muy sofisticados y tecnológicos que sean los coches en la actualidad, hay situaciones que no cambian, y si prestamos atención a nuestros sentidos podemos percibir un problema mucho antes de que los propios sistemas de control del coche nos pongan en alerta. El color del humo es una de esas referencias.
Porque estamos hablando del humo blanco, pero a veces las emisiones pueden ser de otro color. Por ejemplo, si notas que el escape emite una nube de humo de tono azulado, el problema es diferente. Eso quiere decir que el motor está quemando aceite. Es conveniente que revises el nivel de aceite, rellenes si es necesario, y de persistir el humo azul debes acudir inmediatamente a un taller para hacer una revisión para verificar dónde está la fuga de aceite.
Cuando el color del humo es negro, esto indica que se está produciendo una combustión incompleta, probablemente por un exceso de carburante. Controla el consumo de tu vehículo, si ves que se eleva y aparece humo negro, ahí tienes el problema. La causa puede ser que el filtro del aire esté sucio, que haya un fallo en el sistema de inyección, o que el sensor del oxígeno no funcione correctamente, provocando una combustión incompleta.En definitiva, un humo excesivo es una señal de alarma que hay que tomarse muy en serio, no sólo para salvaguardar la integridad de nuestro motor, sino también para evitar el riesgo de una avería mayor y mucho más costosa.

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