Cultura Motera

Las mil y una maneras de cantar el mítico ‘Born to be wild’

4 minutos

concierto
Las mil y una maneras de cantar el mítico ‘Born to be wild’

Born to be wild es una de las canciones moteras más famosas de la historia. Porque todo el mundo ha escuchado alguna vez a los canadienses Steppenwolf interpretar este tema de 1968, o porque es fácil que a cualquier amante de las motos le venga a la cabeza ‘Easy Rider’, la película que lo catapultó.

Vamos a centrarnos en un detalle poco manido de ‘Born to be wild’: sus mil y una versiones. Son muchos los grupos o personas anónimas que se han atrevido a tocar este tema, considerado el preludio del heavy metal. Lo han hecho, como es de esperar, con mayor o menor fortuna. Aquí un breve repaso:

«Easy Rider» la película dirigida por Dennis Hopper ya se introducía una modificación –el rugido de las motos– que se ha acabado convirtiendo en la versión más reconocible. Con el paso de los años, y como suele suceder con las canciones que se convierten en símbolo de una generación, fueron desfilando bandas que se animaron a interpretar el tema.

Slayer llevó la canción al ‘trash metal, con esa voz tan característica, como si al cantante le acabara de caer un piano en el pie.

AC/DC hicieron su versión con un toque de ‘hard rock’ muy celebrado por los parroquianos. La banda australiana, con la inconfundible voz de Brian Johnson, subió el volumen de las motos, en un estupendo maridaje con la guitarra de Angus Young, ese tipo al que le gusta vestirse de colegial mientras aporrea las cuerdas de su Gibson.

El rock gótico de los británicos The Cult también pasó por ‘Born to be wild’, con un ritmo algo más pausado y con un papel protagonista para la percusión y los solos de guitarra.

Los americanos Hinder le dieron un aire hollywoodiense al tema grabando un vistoso vídeo en el que, sorpresa, no aparecen motos sino coches.

Entremos ahora en las versiones menos estándar.

El insólito dúo protagonizado por Peggy (el muñeco de Barrio Sésamo) y Ozzy Osbourne. Pocas cosas más salvajes que un cerdito de trapo cantando con uno de los tíos más malotes del rock contemporáneo.

Kim Wilde, cantante británica que alcanzó cierta notoriedad en los 80, le dio un aroma pop a la canción. Ni una sola moto en su videoclip, pero sí un leopardo y bailarines de hip hop. Ahí queda eso.

Fanfare Ciocarlia, una banda rumana y autores de la que quizás sea la adaptación más estrafalaria, introduce trompetas y saxos. Una versión ska que no deja indiferente a nadie. No os podéis perder el videoclip. Serán poco conocidos, pero en 21 años ya han celebrado más de 2.000 conciertos en 16 países.

Luna Lee también llama la atención con su versión. Utiliza su gayageum, un inmenso instrumento de cuerda que emite un sonido similar al de un arpa.

Hiro Shimu y su interpretación con Ukelele dentro de lo que parece ser un coche en plena noche. Innegable que el hombre le echa ganas e intenta forzar una voz de lo más varonil.

Jess Greenberg, otra artista de las versiones que encandila a los internautas, sobre todo a ellos, con sus versiones de clásicos del rock desde su canal de Youtube.

Mariachi Tequila no dejó que «Born to be wild» escapara de las garras de los sombreros mexicanos. La banda demostró que todo es posible interpretando el tema en un festival en el Reino Unido en el 2015. Lo has de escuchar. No puede pasar ni un día más sin que tengas tu propia opinión para esto. 

Crocodile Quartet. Contrabajo y tres violines, sin voz. Eso es lo que hacen en este vídeo registrado por las calles de Praga. Auténticos magos de las cuerdas.

Por último, ahí van unas lecciones para guitarra y bajo para todos aquellos que quieran aportar su propia versión del tema más motero de la historia.

Guitarra

Bajo

¡Haced que suene!

Foto cabecera: ABC Dunhill Records

 

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