
Es muy importante que el sistema de frenos de una moto funcione siempre a la perfección. La seguridad sobre una moto depende en buena medida de los frenos y, por este motivo, revisarlos y mantenerlos de acuerdo con las recomendaciones de cada fabricante es esencial. La bomba, los latiguillos, las pinzas, las pastillas y los discos son los principales elementos que componen el sistema de frenos de una moto, pero de nada sirve que estén en buen estado o sean de muy buena calidad, si el fluido que los comunica ha perdido propiedades, está bajo de nivel o no es el apropiado. De ahí que prestarle atención al líquido de frenos y sustituirlo cuando sea necesario es un tema primordial. Igualmente, trascendental es que el líquido que se emplee sea de calidad y que sus especificaciones sean las señaladas por el fabricante de la moto. Por lo general, estas suelen estar marcadas en la tapa de la bomba o en la del pequeño depósito que, en muchas ocasiones, la acompaña.

Aunque depende del uso y de la exigencia a la que se someten los frenos, la mayoría de los fabricantes recomiendan cambiar el líquido de frenos cada dos años como máximo, incluso si durante ese periodo de tiempo se ha utilizado poco la moto. Por el contrario, si antes de cumplirse esos dos años se han recorrido muchos kilómetros, es recomendable sustituir el líquido, por lo menos, cada 20.000 km.

Luego hay algunas excepciones en las que se recomienda cambiar el líquido de frenos antes de lo comentado en el párrafo anterior. Si se hace un uso muy intenso de la moto (conducción deportiva, competición, etc.) se debe sustituir más frecuentemente, incluso después de cada carrera. Del mismo modo, si la moto se utiliza en zonas muy húmedas o con mucho barro, el cambio debe realizarse, por lo menos, una vez al año. La mayoría de los líquidos de frenos son higroscópicos, lo que quiere decir que atraen y absorben la humedad de su entorno, algo que puede degradarlos, modificando sus propiedades y restándoles efectividad.
Otro síntoma que puede advertirnos de que hay que adelantar el cambio del líquido de frenos es cuando se aprecia que está oscuro o turbio. Para comprobarlo, es suficiente con echar un vistazo a un pequeño “ojo de buey” que suele incluir la bomba de freno, o al depósito que va colocado junto a ella y que, por lo general, suele ser transparente.

¿Qué cuidados requiere el líquido de frenos en una moto?
En esos dos puntos también es posible verificar el nivel del líquido. Si está bajo puede indicar que las pastillas están gastadas y necesitan ser sustituidas. En este caso, primero habrá que cambiarlas y después comprobar si el líquido ha recuperado su nivel. Si rellenamos el líquido antes de sustituir las pastillas por unas nuevas, es muy probable que, al cambiarlas, la bomba o el depósito rebosen, y el líquido se derrame por la moto.

Que el nivel de líquido de frenos haya bajado también puede ser un síntoma de que exista una fuga en algún punto del sistema de frenos. Si las pastillas tienen poco desgaste y el nivel del líquido está bajo, no será suficiente con rellenar, sino que habrá que tratar de localizar la posible fuga. Esto se puede hacer revisando alguna mancha en el suelo del lugar en el que esté aparcada la moto o verificando que los componentes del sistema y las conexiones estén limpios.

Si el circuito está bien sellado y no tiene fugas, las motos de calle no deben gastar líquido. Aunque es un fluido, a no ser que se le exija mucho y llegue a hervir, si es de buena calidad, no debe haber apenas consumo. Su nivel baja según se van desgastando las pastillas. Al hacerlo, cada vez ocupan menos espacio y los pistones de las pinzas deben sobresalir más para poder empujarlas, por lo que aumenta la capacidad dentro de las pinzas, requiriendo más cantidad de líquido de frenos para estar llenas.

¿Existen distintos tipos de líquido de frenos?
El líquido de frenos para motos más habitual es un fluido compuesto principalmente por éteres de poliglicol (entre un 60% y un 90% dependiendo del tipo), junto con aditivos especiales como pueden ser aceites minerales o sintéticos, además de antioxidantes.
Debido a la fricción entre sus componentes, gran parte de la energía se traduce en calor, por lo que los componentes del equipo de frenos se pueden llegar a calentar mucho, especialmente los discos, las pastillas y las pinzas. Por este motivo, el punto de ebullición del líquido de frenos es muy elevado y los distintos tipos que existen se clasifican de acuerdo con la temperatura a la que hierven. Cuando entra en ebullición, aparecen burbujas que disminuyen la efectividad de la frenada. En este caso, el pedal o la maneta de freno muestran un tacto esponjoso y aumentan su recorrido, un fenómeno conocido como “fading” y que, traducido al español, significa “fatiga” o “desvanecimiento”.

Los líquidos de frenos se clasifican dependiendo del DOT (Department Of Transportation), un organismo de Estados Unidos que los clasifica según su punto de ebullición, viscosidad y capacidad para absorber humedad. Un número DOT más alto indica mayor resistencia a altas temperaturas.
La mayoría de las motos del mercado recomiendan utilizar líquido de frenos DOT3 o DOT4. El punto de ebullición del DOT 3 es a 205 °C, mientras que el del DOT 4 es a 230ºC.
En motos muy deportivas de altas prestaciones y en aquellas que se utilizan en distintas competiciones, se recomienda utilizar un DOT 5.1, cuyo punto de ebullición es a 260ºC.

Los líquidos DOT3, DOT 4 y DOT 5.1 poseen una base de glicol y, aunque no es lo más conveniente, pueden ser mezclados en el caso de que sea necesario rellenar. Sin embargo, cuando el líquido es DOT 5 a secas, quiere decir que su base es de silicona y no se puede mezclar con los de glicol.
Al igual que el DOT 5.1, el DOT 5 con silicona es un fluido de altas prestaciones, pero es el doble de viscoso, lo que quiere decir que es más espeso. Esto se traduce en una velocidad de llenado más lenta, pudiendo atrapar aire y dificultar el correcto purgado del circuito.

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