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Cargador de coche eléctrico en casa: ¿Cuántos tipos hay y qué hay que tener en cuenta a la hora de usarlo e instalarlo?

6 minutos 19/03/2026

Recargar la batería de un coche eléctrico en nuestra casa es una de las maneras más prácticas de asegurarnos de que esté siempre preparado para poderlo utilizar con su autonomía al máximo. Por un precio que se puede considerar como asequible, podemos tener en casa nuestro propio punto de carga y, así, poder hacer uso de un vehículo eléctrico de manera cómoda y tranquila, además de más económica.

Cargador de coche eléctrico en casa: ¿Cuántos tipos hay y qué hay que tener en cuenta a la hora de usarlo e instalarlo?

¿Es posible cargar un coche eléctrico en casa?

En la actualidad, para recargar la batería de un vehículo eléctrico en casa, las opciones principales son la de utilizar un enchufe convencional de tipo “Schuko para recargas lentas, o la de instalar un punto de recarga de pared, popularmente conocido como “Wallbox, para lograr que las recargas sean más rápidas y seguras.

La denominación “Schuko” proviene del alemán “Schutzkontakt” y significa “contacto de protección”. Se trata del estándar de enchufe más común en España y también en Europa. Igualmente, se le conoce como enchufe de tipo F y destaca por su alta seguridad, siempre que la potencia a la que se le someta no supere los 16A. Posee dos clavijas cilíndricas colocadas en paralelo en su parte central y unos clips en ambos laterales para la toma de tierra. Si se utiliza un enchufe de este tipo para recargar un vehículo eléctrico en casa, es aconsejable que el cable que lo alimenta provenga directamente de la caja de luz o cuadro eléctrico de la casa, y que su manguera o tubo, en el caso de ir encastrada en una pared, solo incluya un cable. Tanto en una casa de nueva construcción, como a la hora de realizar una reforma en una vivienda o renovar su instalación eléctrica, es aconsejable tener esto en cuenta y preparar una toma exclusiva para este menester.

Tipos de cargadores eléctricos para tu casa según tus necesidades

Wallbox” o “caja de pared” es un punto de recarga instalado de manera fija y diseñado para uso doméstico o comercial. Proporciona una carga mucho más rápida, segura y eficiente que un enchufe convencional de tipo “Schuko”, permitiendo gestionar el consumo energético y programar las recargas. El “Wallbox” reduce los tiempos de espera hasta en 5 veces, y protege la batería de las sobrecargas o variaciones de tensión, prolongando así su vida útil. Además, la mayoría ofrecen aplicaciones móviles, lo que permite programar las recargas, monitorear el consumo en tiempo real y gestionar la potencia contratada, por lo que se pueden aprovechar las horas valle, más económicas, para realizar las recargas.

El funcionamiento de los cargadores de pared es muy sencillo. Solo requiere que le conectemos el vehículo eléctrico mientras no lo estemos usando y así tener su batería cargada para cuando lo necesitemos. De este modo, realizaremos menos recargas fuera de casa, lo que reducirá nuestras preocupaciones y nos permitirá ahorrar dinero. Cargar un vehículo eléctrico en casa (coche o moto) puede costar hasta 5 veces menos que en estaciones de recarga públicas. Incluso algunas compañías eléctricas ofrecen tarifas especiales para propietarios de vehículos eléctricos, por lo que el ahorro puede ser aún mayor.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de instalar un cargador eléctrico de pared en una vivienda unifamiliar o en una comunidad de vecinos?

En cualquier caso, instalar un “Wallbox” requiere contratar a un instalador autorizado (REBT) que domine el tema, asegurar una potencia eléctrica adecuada (mínimo 3,6 kW) y hacer uso de una línea específica con protecciones A/B, que garantice la seguridad contra sobrecargas, cortocircuitos y sobretensiones.

En comunidades de vecinos es necesario comunicarlo por escrito al presidente o administrador, un mínimo de 30 días antes de realizar la instalación y, aunque no es necesario permiso, si se debe garantizar que el punto de carga va conectado al contador individual del interesado. Al finalizar la instalación, se deberá entregar a la comunidad y a la compañía eléctrica el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) que legalice el punto de recarga.

En viviendas unifamiliares, mientras la instalación no afecte a zonas comunes o a la vía pública, no es necesario comunicárselo a nadie. En el caso de que el cargador se vaya a instalar en la calle, será necesaria una autorización municipal.

Si es posible elegir la ubicación, se debe evitar la intemperie y escoger un lugar protegido de la humedad o el sol directo. Del mismo modo, hay que tratar que esté lo más cerca posible del cuadro eléctrico, para reducir costes de cableado y de la posible obra.

Aunque la cuantía varía dependiendo del municipio y la comunidad autónoma, la instalación de un cargador de pared puede estar subvencionada en una parte, en ocasiones de hasta el 80%. Esto nos ayudaría a pagar una buena parte del equipo, la instalación eléctrica y los costes de la obra. Por otro lado, se puede deducir un 15% en el IRPF hasta una inversión, como máximo, de 4.000 euros.

¿Qué potencia requiere un cargador de pared doméstico?

La potencia más equilibrada y recomendada para un “Wallbox” de una casa o comunidad es de 7,4 kW (32A), aunque para cargas rápidas se llegan a utilizar potencias que van desde 11 a 22 kW. Para la primera opción es suficiente una instalación monofásica, la más habitual en los hogares españoles. Para la segunda, si será necesaria una instalación trifásica.

¿Cuál es el coste de instalar un “Wallbox” en casa y cuánto cuesta una recarga?

La instalación de un punto de recarga doméstico tiene un coste aproximado que oscila entre los 900 y 2.000 euros con IVA incluido. Desglosándolo, el cargador cuesta entre 500 y 1.500 €, y la instalación entre 400 y 900 €. En garajes comunitarios el precio suele subir debido a la mayor distancia con el cuadro de luz, que requiere más metros de cable.

Aunque existen distintos tamaños, para baterías de 40 a 70 kW, el coste de una carga completa en España puede oscilar entre 3,50 y 10 €. Para una batería de 50 kW, si la recarga se realiza en horario valle o en tarifa nocturna, el coste puede ser de entre 5 y 6 €. A grandes rasgos, se puede decir que recorrer 100 km con un coche eléctrico puede costar entre 1 y 3 €.  

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