Cultura Motera

WLTP: ¿En qué consiste este protocolo?

5 minutos 16/03/2026

Se trata de un protocolo de homologación vigente en Europa desde septiembre de 2018 y que fue instaurado para verificar el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos ligeros. Sustituyó al anterior protocolo, que estuvo en vigor desde 1997 hasta 2018, y comprende ensayos más exigentes y próximos a las condiciones de conducción reales.

WLTP: ¿En qué consiste este protocolo?

¿Qué es el WLTP y en qué consiste?

Las siglas WLTP provienen de “Worldwide Harmonized Light-Duty Vehicles Test Procedure”, que traducido al español quiere decir algo parecido “Procedimiento Mundial Estandarizado de Ensayos para Vehículos Ligeros”. Consta de una serie de pruebas que se realizan en laboratorio sobre el rodillo o rodillos de un banco de potencia y, a diferencia del anterior protocolo, son más largas, cubren una mayor distancia y se realizan a velocidades más altas, incluyendo también ensayos de aceleración y de frenada. Durante ellas, se controla de manera exhaustiva el consumo de combustible y también las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Sustituye al protocolo anterior conocido como NEDC (“New European Driving Cycle” o Nuevo Ciclo Europeo de Conducción) y, a diferencia de este, proporciona unos resultados más precisos, representativos y reales.

¿Qué objetivos persigue la reglamentación WLTP?

El principal objetivo del WLTP es que las conclusiones que se obtienen durante los distintos ensayos estén más cerca de la realidad, para que no existan grandes diferencias entre los datos homologados por los fabricantes de vehículos y los reales, como sí ocurría con el protocolo anterior.

El procedimiento actual garantiza que los datos que aparecen reflejados en la ficha técnica de cada vehículo sean más interesantes para el cliente final. Tanto en vehículos de combustión, como eléctricos, el ciclo WLTP suele realizarse a una temperatura de 23 ºC, aunque en algunos casos, como pueden ser los consumos, se rebaja a 14 ºC.

Para ampliar la información del WLTP y ofrecer unas cifras más precisas a los consumidores, muchos fabricantes realizan pruebas de emisiones complementarias en condiciones reales de conducción (RDE o “Real Driving Emissions”), en las que se obtienen resultados muy cercanos a los verdaderos. En estas pruebas se utilizan equipos portátiles PEMS (“Portable Emissions Measurement System” o Sistema Portátil de Medición de Emisiones) que miden, además, contaminantes nocivos como óxidos de nitrógeno y otra serie de partículas finas.

¿Cuáles son las principales características del protocolo WLTP?

  1. Más cerca de la realidad. Para ello se hacen pruebas más largas y de más duración en el tiempo. También se realizan a una velocidad media más alta, intercalándose con aceleraciones y frenadas más exigentes. Si antes las pruebas eran de 20 minutos, ahora son de 30. Del mismo modo, en la actualidad la velocidad media debe ser de 46,5 km/h durante 23,24 km, y antes, con el protocolo NEDC, era de 33,6 km/h y 11 km respectivamente. En algún momento de las pruebas se llega a alcanzar una velocidad máxima de 131 km/h.
  2. Distintas pruebas de velocidad. Se realizan en cuatro fases, a velocidad baja, media, alta y extra alta (que forman el ciclo de conducción WLTC dentro del protocolo WLTP), para simular desde escenarios urbanos, hasta vías rápidas. El 52% de las pruebas simulan una conducción en ambientes urbanos y el 48% restante en carreteras fuera de ciudades.
  3. Tiene en cuenta el equipamiento opcional. A diferencia del protocolo anterior, considera el peso y la aerodinámica de cada vehículo con el equipamiento básico o con extras, ofreciendo, incluso, una medición específica para distintas versiones del mismo modelo de vehículo.
  4. Impacto sobre los impuestos. Al realizar ensayos más realistas, los resultados del protocolo WLTP suelen dar valores más altos de CO2, lo que incrementa el impuesto de matriculación. También permite una mejor comparación de consumos entre distintos modelos vehículos.
  5. Autonomía vehículos eléctricos. Aunque los coches eléctricos no emiten ningún tipo de gas contaminante mientras circulan, el WLTP homologa datos de consumo y autonomía de este tipo de vehículos eléctricos mucho más cercanos a la realidad. Como ocurre con los de combustión, tiene en cuenta las distintas versiones de un mismo modelo y las posibles diferencias que puede ofrecer en cuanto a equipamiento.

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