Cultura Motera

¿Cuál es la tasa de alcohol máxima permitida en España?

7 minutos 29/01/2026

Alcohol y conducción son dos conceptos antagónicos que nunca deberían relacionarse. Es importante conocer los límites permitidos a la hora de conducir, quién está sujeto a controles de alcoholemia, y qué sanciones acarrean superar los límites establecidos.

¿Cuál es la tasa de alcohol máxima permitida en España?

Nadie lo pudo definir mejor en una frase: Si bebes, no conduzcas. Pero las circunstancias pueden llevarte, de forma más o menos involuntaria, a traspasar ese límite que debe existir entre alcohol y conducción.

El alcohol está presente en entre un 30 y un 50 por ciento de los accidentes de tráfico que se producen en nuestro país. Evitar su consumo si se va a conducir reduciría sustanciosamente le siniestralidad en la conducción, de ahí que la Administración haga tanto énfasis en disociar alcohol y conducción, e imponga severas sanciones a quienes superan los límites establecidos. Pero incluso si nuestra tasa de alcoholemia está por debajo del nivel máximo establecido, la conducción se puede ver afectada por la presencia del alcohol.

Por tanto, es importante conocer de forma adecuada los límites de alcoholemia existentes, porque hay una normativa específica con determinadas tasas en función del tipo de conductor. Hoy vamos a explicarte cuáles son esas tasas, quién debe someterse a los controles de alcoholemia, cuáles son las sanciones que se aplican cuando se excede el límite, y de qué manera afecta el alcohol a la conducción.

Antes de abordar este dato es importante saber qué entendemos por tasa de alcoholemia. Esta representa el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado, ya que esta es la forma habitual de realizar los controles de alcoholemia. 

Hay dos baremos a la hora de establecer la tasa de alcohol permitida: conductores en general, y conductores noveles y profesionales.

La tasa máxima en sangre para conductores en general es de 0,5 g/l, y su equivalente espirado es de 0,25 g/l.

En el caso de los conductores noveles y los profesionales, la tasa en sangre es de 0,3 g/l, o su equivalente espirado de 0,15 g/l.

¿Quién está obligado a someterse a pruebas de alcoholemia?

Los controles de alcoholemia pueden efectuarse a cualquier usuario de la vía, incluso los ciclistas o los usuarios de patines u otro VMP (vehículo de movilidad personal). Las pruebas pueden ser preventivas, en controles rutinarios que con relativa frecuencia realizan los cuerpos y fuerzas de seguridad, o los que se llevan a cabo a los afectados tras producirse un accidente.

Someterse a un control de alcoholemia es obligatorio, y negarse a realizar la prueba se considera delito, con las consecuencias penales que ello supone.

¿Cuál es la nueva tasa de alcoholemia?

Si bien la tasa máxima establecida es la que hemos citado anteriormente, la Dirección General de Tráfico (DGT) anunció en 2024 su intención de establecer nuevos límites, dentro de la reforma de la Ley de Seguridad Vial, que situarían la tasa máxima de alcoholemia para todos los conductores a 0,2 g/l en sangre, o 0,1 g/l de aire espirado.

Esta modificación contó, en 2025, con el apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados, el órgano legislativo encargado de redactar nuestras leyes, pero entrada en vigor se ha retrasado hasta su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), algo que se prevé que se lleve a cabo en 2026.

¿Cuáles son las multas por superar la tasa de alcohol permitida?

Aunque la reforma en la ley prevé nuevas sanciones, las multas esenciales por superar la tasa de alcohol permitida se mantienen:

Superar los 0,25 g/l espirados conlleva una sanción de 500 euros y la retirada de 4 puntos del carnet de conducir.

A partir de 0,51 g/l espirados, la multa aumenta hasta los 1.000 euros y 6 puntos del carnet de conducir.

Cabe destacar que los conductores reincidentes que hubieran sido sancionados por exceder la tasa máxima en el año inmediatamente anterior a dar positivo, se le aplicará una sanción adicional de 1.000 euros y la retirada de 4 o 6 puntos, dependiendo de la tasa que hayan alcanzado en ese nuevo  control.

Cuando entre en vigor la reforma de la Ley de Seguridad Vial, los conductores que den entre 0,1 y 0,25 g/l de aire espirado recibirán una multa de 200 euros. Y en lo que afecta al carnet por puntos, también habrá otra modificación: aquella persona que supere los 0,1 mg/l en aire espirado perderá dos puntos del carnet de conducir.

Otra novedad afecta a los menores de 18 años, que pueden conducir una bicicleta, un patinete, un ciclomotor o una motocicleta de hasta 125 cc. En su caso, no podrán ingerir alcohol –entre otras cosas, la ley prohíbe la venta de alcohol a menores de edad-, y en caso de dar positivo en un control, la multa es de 500 euros y conlleva la retirada de 4 puntos, medida que no afecta a quien conduce una bicicleta o un patinete. Si se supera los 0,5 g/l de alcohol, la multa asciende hasta los 1.000 euros. Además, si un menor se niega a someterse a las pruebas de alcoholemia, la multa también será de 1.000 euros.

Tabla de sanciones por alcoholemia de la DGT

Tasa de alcohol (en aire espirado)MultaRetirada de puntos
0,0 g/l para menores500 euros4 puntos
0,1-0,25 g/l200 euros2 puntos
0,15-0,3 g/l para noveles y profesionales500 euros4 puntos
0,26-0,5 g/l500 euros4 puntos
Más de 0,51 g/l para todos los conductores1.000 euros6 puntos
Reincidentes1.000 euros4 o 6 puntos, según la tasa alcanzada
Negarse a someterse a la prueba1.000 euros 

¿Cómo afecta el alcohol a tu cuerpo mientras conduces?

El efecto del alcohol en la conducción es inmediato, aunque no afecta de igual medida a todo el mundo. Hay condicionantes como la constitución física del individuo, la cantidad consumida, el tipo de bebida, o la velocidad con la que se consume que influyen en que el efecto sea mayor o menor, pero en todos los casos podemos ver las alteraciones que producen en nuestra conducción de una manera muy clara.

Se producen cambios en el comportamiento, como una mayor tolerancia al riesgo y una falsa sensación de seguridad por la inhibición que genera el alcohol, lo que unido a otra serie de alteraciones propicia un mayor riesgo de accidente. Hay una relajación de la conducción y una pérdida de la atención al volante.

Las alteraciones en las funciones perceptivas provocan cambios en el proceso de toma de decisiones que, en la mayoría de los casos, llevan a producir errores y fallos.

Estos fallos perceptivos provocan un aumento en el tiempo de reacción, y además el efecto del alcohol se ve reflejado en una alteración y un deterioro de la psicomotricidad, con lo que el conductor pierde habilidades al volante.

En definitiva, el consumo de alcohol provoca una reacción psicomotriz en cadena que termina derivando en un accidente. Por eso, volvemos a insistir con el mismo lema: Si bebes, no conduzcas.

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