
Un elemento de seguridad activa como es el cinturón de seguridad puede resultar inoperante si no lo empleamos correctamente. Cuando no se ajusta de forma adecuada deja de funcionar: el cuerpo se desliza, se sumerge, como un submarino, por debajo de la cinta, exponiendo al usuario a daños muy graves. Eso es lo que conocemos como “efecto submarino” en un automóvil.
Y este incidente se produce precisamente cuando más necesaria es la intervención del cinturón de seguridad, en caso de frenada o colisión. Como se trata de una cuestión de vital importancia, hoy os vamos a explicar qué es, por qué se pude producir, y qué medidas hay que adoptar para evitar que se produzca.
¿Qué es el efecto submarino?
No cabe duda que esta analogía resulta de lo más adecuada para explicar esta situación. El cinturón de seguridad está diseñado para sujetar al usuario al asiento, evitando que en caso de una detención brusca o un choque el cuerpo salga despedido del asiento por la inercia, y reduciendo la posibilidad de sufrir lesiones por impacto contra el salpicadero, los cristales del vehículo o cualquier otro elemento, y también salir despedido del habitáculo, con el grave riesgo que ello conlleva.
Cuando nos abrochamos el cinturón pero no lo hacemos de forma correcta, es cuando nos arriesgamos a sufrir el efecto submarino: en caso de sufrir un frenazo, la inercia impulsa nuestro cuerpo hacia delante, el dispositivo de sujeción no nos retiene, y nos deslizamos, sumergidos bajo las bandas del cinturón. De ahí el nombre que se le da a esta situación.
Es más frecuente que se dé en los acompañantes, porque el cinturón es la única sujeción con la que cuentan, mientras que el conductor, asido al volante, todavía tiene la oportunidad de apoyarse en él para mejorar su sujeción frente a un frenazo. Pero eso no quiere decir que el conductor no pueda ser también víctima del efecto submarino. Si un cinturón de seguridad no se ajusta correctamente, nadie se libra de sufrir las consecuencias.

Causas del efecto submarino
Hay muchas razones que llevan a realizar un mal ajuste del cinturón de seguridad. Desde un simple descuido, o la desidia del usuario, al mal hábito de estirar el cinturón más del perímetro del cuerpo para evitar molestias por una excesiva apretura de las bandas. Tampoco podemos olvidar imputar la responsabilidad del mal funcionamiento al desgaste del sistema de retención, de ahí que en las revisiones periódicas de la ITV este sea uno de los primeros elementos que los técnicos verifican.
Si somos víctimas del efecto submarino, nos exponemos a daños muy graves. Por ejemplo, ese brusco deslizamiento bajo la banda del cinturón puede provocar daños abdominales, porque la banda no está colocada de forma correcta y no actúa de la forma en que debe hacerlo, y en lugar de protegernos, nos daña.
Ese brusco deslizamiento sin retención puede provocar también, en casos extremos, estrangulamientos y daños en cuello y zona cervical, si la banda nos traba por encima de los hombros, o lesiones por contusión en la cabeza o tronco superior si, sumergidos bajo las cintas, nos golpeamos contra el salpicadero, el volante u otro elemento del habitáculo, o incluso podemos lesionar a otro ocupante al chocar descontroladamente contra él.
Finalmente, las mayores y más graves consecuencias están en los traumatismos severos que se puede producir cuando se sale despedido del habitáculo.

Cómo prevenir el efecto submarino en un coche
Para prevenir el efecto submarino no hay nada más sencillo que prestar atención a cómo nos ajustamos el cinturón de seguridad. Normalmente las prisas, los malos hábitos o la fuerza de la costumbre han hecho que no le prestemos la suficiente atención a este elemento fundamental de seguridad. Pero con unos simples detalles de atención y un poco de rigor evitaremos cometer errores y circularemos mucho más protegidos.
Estos son los detalles a los que hay que prestar especial atención al colocarse el cinturón de seguridad:
Ajusta bien las bandas del cinturón
Tanto la que cruza desde el hombro como la que rodea tu cintura. La cinta superior debe estar entre el cuello y el hombro, nunca en el cuello directamente. La cinta inferior nunca debe situarse sobre el abdomen y la diagonal debe estar centrada en el pecho.
El asiento, en ángulo recto
Coloca el respaldo de tu asiento en un ángulo de 90º o levemente superior. Si se inclina demasiado el asiento –por ejemplo, cuando se quiere echar una cabezadita en un viaje- se facilita el deslizamiento del cuerpo bajo las bandas del cinturón.
No coloques elementos deslizantes sobre el asiento, como una toalla o un cojín, para hacer más mullida la banqueta, o elementos aislantes o cubiertas de bolas de madera -muy populares en su momento- porque en caso de frenazo brusco o deceleración importante el cuerpo se puede deslizarse con mucha facilidad y la banda del cinturón nos puede estrangular.

Ropa ajustada, brazos libres
No uses ropa holgada en el coche. En invierno, evita viajar con abrigo, porque el dispositivo no se ajustará de forma adecuada al contorno de tu cuerpo, que es lo que tiene que hacer, y el cinturón no funcionará bien.
Los brazos deben estar libres, y no se debe sujetar el cinturón de seguridad cuando se circula. Este es un error frecuente entre la gente mayor, que tiende a agarrarse a la banda transversal, como si fuera un asidero. Al hacerlo en caso de frenada brusca, su propio brazo tira de la banda y destensa el cinturón, eliminando el trabajo de retención que tiene que realizar.
No confundir el anclaje
Atiende al anclaje de cinturón. En ocasiones, sobre todo en los asientos traseros, se confunde el anclaje del cinturón y este se fija en el de otro asiento, y así el dispositivo de retención no actúa de manera correcta.
Igualmente, si llevas una silla infantil, asegúrate de que está bien ajustado tanto el cinturón como el sistema de anclaje Isofix, si haces uso de él.

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