
¿Qué es la cilindrada de una moto?
La cilindrada de una moto, que en Europa y la mayor parte del mundo se mide en centímetros cúbicos, es una cifra que nos indica la capacidad interna de su motor. Se define como el volumen total de aire y carburante que desplaza el pistón en su recorrido dentro del cilindro o, lo que es lo mismo, el volumen útil dentro del cilindro cuando el pistón se encuentra en su punto muerto inferior. En el caso de un motor monocilíndrico o de un cilindro, la cilindrada total nos la indica un solo elemento. Sin embargo, en propulsores de más de un cilindro, para conocer la cilindrada total hay que multiplicar la cilindrada unitaria de cada uno (que suele ser la misma) por el número de cilindros.

En consecuencia, la cilindrada es una característica muy importante de un motor, porque de ella dependen, en gran medida, los valores máximos de potencia y par. A igualdad de diseño, cuanto mayor es la cilindrada, más mezcla de combustible y aire puede entrar en el motor, y la combustión que se produce libera más energía y, por tanto, el rendimiento es mayor.

¿En qué influye la cilindrada de una moto?
Sin embargo, que un propulsor tenga más cilindrada que otro no asegura que sus cifras de potencia y par sean superiores. Estas también dependen de la combustión y la relación de compresión. La combustión que se produce dentro del cilindro es la reacción química que libera la energía que provoca el desplazamiento del pistón. De ahí que cuanto mayor es la cantidad de combustible y oxígeno que se introduce en el cilindro, mayor es la combustión y, por tanto, produce más energía.
Por otro lado, la generación de potencia en el interior de un motor depende igualmente de la presión a la que comienza la combustión. A más presión, más violenta es la combustión y más rendimiento se consigue. Por este motivo, los propulsores se diseñan de forma que la mezcla gaseosa de carburante y oxigeno llegue a comprimirse en un espacio muy reducido llamado cámara de combustión. Cuanto menor es la citada cámara, más alta es la relación de compresión, lo que se traduce en una mayor liberación de energía y, por consiguiente, en más potencia.

Los motores de moto que se fabrican para circular por la calle, están diseñados para que gasten poca gasolina, sean fiables y no requieran demasiado mantenimiento, además de que las emisiones y el ruido se adapten a las normativas vigentes. Por estos motivos y por lo general, el rendimiento que ofrecen se aleja un tanto del máximo al que podrían llegar. Sin embargo, en competición los propulsores se “aprietan” más y, aunque también es necesario que sean fiables, no es necesario que duren tanto tiempo como los motores que utilizan las motos de serie, y se sustituyen o reparan cada poco tiempo. Por estos motivos, un propulsor “de carreras” puede llegar a superar hasta en un 40% la potencia que ofrece el mismo motor con especificaciones “de calle”.

El número de cilindros de una moto también puede influir en la potencia de un propulsor. Con la misma cilindrada, un motor con más cilindros puede girar a más revoluciones que uno con menos, lo que le permite conseguir más potencia con mayor facilidad. Esto se debe principalmente al peso de elementos como los pistones y las bielas. Cuanto mayor es el peso de los citados componentes, más le cuesta girar al motor y menor es el número de revoluciones que puede alcanzar
La cilindrada afecta también a los costes de producción, al precio, al tamaño y al peso. Por lo general, los motores más grandes son más caros de fabricar y sus componentes son de mayor tamaño y, por tanto, son más costosos y pesados.

Tipos de cilindradas de moto: ¿Existe algún tipo de clasificación?
En competición las motos deben cumplir con un reglamento y se clasifican por categorías de acuerdo con distintas cilindradas. Sin embargo, en la calle, salvo los modelos de 125 cc, el resto no se deben atener a ninguna reglamentación en lo que respecta al cubicaje de sus respectivos motores.
Es cierto que en España existen dos tipos de carné para conducir motos de más de 125 cc, pero estos atienden a la potencia y no a la cilindrada. Prueba de ello es que el permiso A2, conocido popularmente como “carnet limitado”, permite conducir modelos de hasta 35 kW de potencia máxima, que pueden ser de media cilindrada y adaptarse a esa cifra, o también de gran cilindrada y estar homologados para poderse limitar a esa potencia. Así, por ejemplo, en el mercado se pueden encontrar algunas motos de 500 cc que rinden 35 kW, u otras con cerca de 1.000 cc e incluso más, que ofrecen esa misma potencia por estar limitadas.

Por tanto, más que por tipo de cilindrada, en España y en el resto de la Unión Europea, las motos se clasifican por potencia, tamaño y tipo. Así podemos encontrar pequeñas, medianas, grandes o súper grandes, y también trail, naked, deportivas, scooter, retro o custom, y, en todos los casos, con cilindradas muy variadas.

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