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Zona de frenado de emergencia: ¿Cómo se debe actuar?

6 minutos 18/02/2026

En determinados tramos de carretera, especialmente en descensos prolongados, existen infraestructuras destinadas a reforzar la seguridad vial. Las zonas de frenado de emergencia cumplen una función clave cuando se produce un fallo en el sistema de frenos.
A continuación, te explicamos en qué consisten y cómo se debe actuar ante ellas.

Zona de frenado de emergencia: ¿Cómo se debe actuar?

¿Qué son las zonas de frenado de emergencia?

Una zona de frenado de emergencia es un carril que se habilita en el margen derecho de las carreteras con el objetivo de detener a vehículos con algún fallo en el sistema de frenos.

Más en concreto, es un carril de escape seguro que suele estar construido en rampa ascendente y relleno con materiales granulares sueltos como grava o arena, para que los vehículos que acceden a él se hundan, provocando una deceleración inmediata y que se detengan de manera controlada. El material suelto que lo compone contribuye a disipar la energía cinética y, al estar construido en subida, la gravedad ayuda igualmente a frenar el vehículo. En algunos lechos de frenado, el tramo final puede incluir una zona de contención definitiva compuesta por arena muy fina, que asegura la detención total si la inercia de algún vehículo no se ha disipado con anterioridad. Incluso al acabarse el carril puede existir una valla de contención formada por elementos desarrollados para absorber impactos y así terminar de frenar a algún vehículo en el caso de que no lo haya hecho con anterioridad.

Aunque pueden acceder a él todo tipo de vehículos, el objetivo principal de una zona de frenado es el de dar servicio a los más pesados que, debido a un sobrecalentamiento, se han quedado sin frenos tras una bajada larga y pronunciada. Para cumplir bien con su finalidad, lo más habitual es que estas zonas de frenado estén situadas en el lado derecho de la calzada principal, justo después de un tramo en bajada con mucha pendiente.

Tipos de zonas de frenado

La longitud de una zona de frenado, llamada también lecho de frenado, suele depender del lugar y del tipo de vía en el que está habilitada. Oscila entre 100 y 300 m, y lo normal es que las más largas se localicen en autopistas y autovías, en las que la velocidad máxima permitida es más alta. En cuanto a la anchura, deben tener un mínimo de 4,5 m y, a ambos lados, suelen estar limitadas por barreras de hormigón. Otro aspecto reseñable es que en algunas ocasiones pueden contar con redes de acero transversales para ayudar a frenar el vehículo. Por supuesto, una zona de frenado debe estar construida en línea recta y su entrada debe ser fácil y rápida desde la carretera principal, con un mínimo de 20 metros de asfalto antes de que comience el lecho de frenado. Este debe contar con una profundidad mínima de 50 m, así como de un drenaje subterráneo que facilite la salida del agua para impedir que se acumule.

La Norma de Trazado española, que data de 2016, define el lecho de frenado como “elemento paralelo a la plataforma o divergente de la misma, en tramos de fuerte y prolongada pendiente, destinado a facilitar la detención de vehículos con insuficiencias en su sistema de frenado”. Las primeras zonas de frenado se implantaron en España en la década de 1980 sin seguir un diseño normalizado y eran construcciones poco comunes. Hoy en día se puede decir que su diseño se ha regularizado en gran medida y se pueden encontrar en muchos lugares.

En algunas ocasiones, en las que la topografía del terreno no permite hacer una zona de frenado de emergencia lo suficientemente larga, en la tramo final del lecho puede colocarse un montículo formado con algún material granular suelto (grava, arena, etc.) con el objetivo de terminar de frenar al vehículo al impactar contra él.

Junto a una zona de frenado de emergencia y en paralelo a ella, lo habitual es que exista una vía de servicio para que grúas, agentes de tráfico, ambulancias, etc., puedan aproximarse al vehículo que se encuentre detenido dentro del lecho de frenado.

¿Cómo se debe actuar en una zona de frenado de emergencia?

Lo más importante cuando se vive una experiencia de este tipo es mantener la calma e intentar gestionarla lo mejor posible. Además, es difícil practicarla con anterioridad, por lo que la primera vez que ocurre es completamente nueva.

Después de haberse detectado un fallo en los frenos y tras advertir la existencia de una zona de frenado de emergencia, hay que dirigirse a ella y entrar con el vehículo bien enfilado, con la dirección recta y sujetando el volante con fuerza para tratar de evitar que se desvíe de la trayectoria adecuada. Al mismo tiempo, es aconsejable pisar el pedal de freno repetidamente y reducir marchas para ayudarse del freno motor hasta lograr que el vehículo se detenga por completo.

 
Cuando un vehículo utiliza un carril de frenado, rápidamente hay que avisar a a los agentes de tráfico y prestar atención por si otro vehículo necesitase utilizarlo.

¿Cuál es la señalización de una zona de frenado de emergencia?

Aparte de bien ubicada, es muy importante que una zona de frenado de emergencia esté bien señalizada para informar de su existencia a todos los conductores que necesiten hacer uso de ella. La Norma de Señalización Vertical de 2014 establece que se deben colocar señales de tipo S-16 a 1000, 500 y 50 m del inicio del lecho de frenado y, en todos los casos, deberán estar acompañadas de una señal complementaria que indique la distancia a la que se encuentra. La Norma recoge la posibilidad de que, cuando resulte conveniente, se pueda insistir con la señal a 2 o 3 km de la entrada a la zona de frenado. También es importante que los laterales del lecho de frenado cuenten con elementos reflectantes por si fuese necesario utilizarlo durante la noche.

Del mismo modo, la entrada deberá estar indicada por una señalización horizontal en el suelo. Esta será de tipo ajedrezada, alternando cuadrados blancos y rojos de 90 cm de lado, y realizados con pintura retrorreflectante.  

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