Más de 5 toneladas de chicle pegajoso adhiriéndose a las ruedas, aumentando drásticamente el coeficiente de fricción y generando resistencia continua sobre los ejes, ponen a prueba el rendimiento del combustible para extraer la potencia pura del motor.
Atravesar una piñata de 5 metros de altura, arrancando desde parado, exige una entrega de potencia inmediata y estable. No solo para ejecutar un salto impecable, sino para asegurar un aterrizaje tan controlado como espectacular.